La Córdoba que se desarrolló cuando aprendió a cruzar el río

Puente Centenario. Foto: Córdoba de antaño
Puente Centenario. Foto: Córdoba de antaño

Los dos primeros puentes construidos sobre el Suquía propiciaron el nacimiento de los prósperos barrios General Paz y Alta Córdoba.

Cuando en 1577 la Ciudad de Córdoba se instaló definitivamente alrededor de su plaza mayor (hoy Plaza San Martín), el río Suquía acompañaba a pocas cuadras de distancia como testigo manso del nacimiento de un poblado del que nada se imaginaba.

El trazado original consistía en un puñado de 70 manzanas, que con el correr de las décadas y de los siglos se fue convirtiendo en un entramado pujante de edificios necesarios para la vida en sociedad, con el Cabildo, las iglesias asombrosas, los colegios y la universidad en el origen.

Pero cuando fue necesario expandirse, con el impulso de la actividad comercial e industrial, la inmigración y la llegada del ferrocarril, las tierras lejanas más allá del Suquía necesitaron conectarse.

Claro, el río no era tan fácil de controlar como el arroyo La Cañada, a pesar de que las crecidas de este último tuvieron a maltraer a los cordobeses hasta 1944, en que se inauguró la obra definitiva. La obra tan característica que aprendió a mantener el arroyo en su cauce, después del precario muro de “calicanto” que soportó siglos y varias reconstrucciones, no podía emularse en el Suquía.

Desde 1870 hasta las primeras décadas del siglo 20, Córdoba vivió sus cambios sorprendentes, y así como las líneas férreas movilizaban al país y a Córdoba, la construcción de puentes para unir la ciudad a través de distintas zonas, provocó el nacimiento de 18 barrios nuevos, y generó un impulso desarrollista sorprendente. Además de “la Docta”, a Córdoba se la llegó a conocer como «la ciudad de los puentes”.

Puente Sarmiento en 1901. Foto: Córdoba de Antaño

El primero de los puentes que cambiaron la fisonomía cordobesa se inauguró en 1871, para unir el centro con los Ejidos del Este, propiedad de don Augusto López. Esa construcción original de hierro y madera, fue reformada completamente en 1912.

Actualmente se lo conoce como “24 de Septiembre” o Puente Olmos, pero originalmente se lo llamó Sarmiento, en honor al presidente argentino de aquellos años. El cruce promovió el desarrollo del coqueto Pueblo Nuevo, como se conoció al barrio General Paz en sus orígenes.

El Pueblo Nuevo nació definitivamente en 1869 en las tierras de aquel comerciante visionario, formado en el Colegio Monserrat. Mantuvo su carácter residencial definido por sus elegantes casas, calles anchas y plazas espaciosas, además de su mercado y su propia plaza de carretas.

Barrios nuevos

Exactamente una década más tarde llegaría el puente que comunicaba La Calle Ancha con lo que hoy conocemos como Alta Córdoba. Esa “calle ancha” era nada más y nada menos la que hoy conocemos como Vélez Sársfield y General Paz, que atraviesan el centro de la ciudad.

La obra original era similar al puente que dio vida a Pueblo Nuevo, pero para el centenario de la Revolución de Mayo se prepararon remodelaciones significativas en toda la ciudad, y el ingeniero Eugenio Dumesnil se encargó de realizar la obra como la conocemos hoy, inspirada en puentes parisinos, con arcos, escalinatas, columnas de iluminación y pequeños balcones.

Puente Centenario. Foto: Córdoba de Antaño

Con este nuevo acceso, Córdoba pudo expandirse hacia un sector llamado “Altos de Petaqueras”. Rodríguez del Busto, Ramón Cárcano y Marcos Juárez pusieron a la venta un gran loteo tras la construcción del nuevo acceso, y rápidamente se convirtió en un barrio de moda para la clase alta cordobesa.

Si algo le faltaba a Alta Córdoba para ser una de las joyitas de la ciudad de aquella época, menos de una década después se inauguró la estación central del Ferrocarril General Manuel Belgrano, en 1890, lo que le dio definitivo impulso.

Luego seguirían los puentes Avellaneda, General Alvear o Antártida, para que en pocos años Córdoba lograra un proceso de desarrollo urbanístico y comercial extraordinario. Pero esas, serán otras historias para contar.

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